Miércoles, 14 Mayo 2014 02:26

La producción de gas y su verdadero impacto ambiental

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Estados Unidos es el país que más está aumentando su producción de hidrocarburos. La de gas natural ha crecido 25% desde 2010, por lo que ha superado a Rusia como primer productor del mundo. La de petróleo crudo ha subido 60% desde 2008, al pasar de 5 a 8 millones de barriles diarios. Estados Unidos está en camino de superar a Rusia y a Arabia Saudita para convertirse en el mayor productor de crudo del mundo.

El proceso está ayudando a reindustrializar a la Unión Americana y ha generado cientos de miles de nuevos empleos. Si antes las plantas de manufacturas se mudaban a China y México en busca de salarios más bajos, hoy se están reubicando en Estados Unidos en busca de menores precios de energía.

Esto es producto de una revolución tecnológica. Edward L. Morse, jefe de investigación de materias primas de Citi, señala en Foreign Affairs (mayo/junio) que es una revolución típicamente "made in America". Ningún otro país podría haberla generado porque en ningún otro "los dueños del terreno pueden ser también los propietarios de los derechos minerales".

La revolución se basa fundamentalmente en la extracción de gas y petróleo de formaciones de lutitas (rocas sedimentarias llamadas esquistos en España y shale en inglés) a través de fractura hidráulica o fracking, que consiste en inyectar agua, arena y químicos a presión a las rocas para extraer el hidrocarburo atrapado. El proceso se conoce desde hace mucho, pero no fue rentable hasta que el petrolero George P. Mitchell lo combinó con la perforación horizontal. El que Mitchell haya sido hijo de inmigrantes griegos pobres, y haya trabajado fuera de las gigantes petroleras, es algo también típicamente estadounidense.

Las grandes petroleras, como Exxon o Pemex, concentran sus inversiones en grandes proyectos. En Estados Unidos, sin embargo, hay miles de pequeñas empresas dedicadas a buscar gas o petróleo aprovechando la propiedad individual de los derechos minerales.

La revolución de lutitas ha reducido en 56.8 por ciento el precio del gas natural en Estados Unidos entre 2007 y 2012 (Bureau of Labor Statistics). Los precios hoy promedian entre 3.5 y 5 dólares por mil pies cúbicos. En Europa y Asia, en contraste, se elevan a 15 dólares o más. El precio tan bajo en la Unión Americana, de hecho, ha hecho que se reduzca el número de pozos dedicados al gas para aumentar los de petróleo de lutitas.

México se ha beneficiado porque importamos grandes cantidades de gas de Estados Unidos. Cuando ya no podemos comprar gas estadounidense, lo adquirimos de Asia a precios tres veces mayores. El gas se utiliza principalmente para generar electricidad y para actividades industriales.

Ahora bien, ¿tiene la producción de gas de lutitas problemas ambientales? La respuesta corta es: sí; así como todas las producciones de hidrocarburos las tienen. Aunque existan mejoras tecnológicas que han permitido superar muchos de los problemas originales, existe un debate vivo que mantiene un partido entre quienes miran las reducciones reales en emisiones de gas de invernadero en Estados Unidos, y quienes no pueden dejar de mirar el impacto negativo en el medio ambiente en cuanto a contaminación de las aguas subterráneas, contaminación atmosférica, sismicidad inducida, contaminación acústica y la emisión de metano.

En cuanto a precios y costos, hay que tomar en cuenta lo siguiente: Si bien el gobierno mexicano afirma que la reforma energética reducirá los precios de la electricidad al permitir producción nacional de gas de lutitas, en un régimen de monopolio, se establece el precio de manera discrecional. La nueva producción reducirá los costos pero no necesariamente los precios. El tema está obre la mesa.

 

Fuente: http://noticias.terra.com.mx/mexico/la-produccion-de-gas-y-su-verdadero-impacto-ambiental,d3f0d78d880f5410VgnVCM20000099cceb0aRCRD.html

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